La colonia de Montefiore lleva el nombre de un filántropo europeo bautizado "el redentor de los desamparados" por su constante ayuda a los judíos perseguidos. Fundada en 1912, se levantó sobre los terrenos que habían pertenecido a tres estancias particulares.

     Muchos de los que se asentaron el ella fueron judíos llegados de otras colonias. La experiencia que traían como campesinos ayudó a que muy rápidamente se formara la "Asociación Agrícola Limitada". Al cabo de un año, cada colono tenía su alfalfar (de 15 a 25 hectáreas), quince vacas lecheras y entregaba la leche a la cremería".

     Otros colonos, en cambio, trabajaron como sastres, herreros y talabarteros. "La gente vive en grupos de cuatro casas. Lo suficientemente lejos como para que no puedan hablar entre los vecinos y lo suficientemente cerca como para que se mezclen las gallinas", testimoniaba en una carta, escrita en idish, una mujer recién llegada de Europa.

     Dos años después de fundada la colonia, una inundación causó estragos. "Montefiore se transformó en un inmenso lago, con pequeñas islas. Los caminos se transformaron en canales. Llegar a Ceres para buscar abastecimiento, demandaba dos jornadas de ida y dos de regreso".

     El éxodo fue tan grande que las 208 familias que había en la colonia antes de la tragedia se redujeron a 140 cinco años más tarde.

     Poco antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, llegaron quince familias de Polonia, Checoslovaquia y Rumania, y en mayo de 1940 arribó, en el vapor francés "Florida", el último grupo de inmigrantes europeos traídos por la JCA. "Éramos distintos en todo a los 'viejos colonos' -recuerda Moisés Katz, uno de los que llegaron en el último contingente de nueve familias-, solamente hablábamos idish, llevábamos la cabeza cubierta a la manera de los judíos ortodoxos y las mujeres casadas estaban rapadas".

     Hacia la década de 1950, el mejoramiento económico y la despoblación de la colonia se dieron casi simultáneamente: la gente con más recursos se mudaba al pueblo en busca de otras perspectivas. Para fines de esa década, ya no quedaban más colonos en sus campos.

Fuente: Shalom Argentina - "Huellas de la colonización judía"